miércoles, 25 de febrero de 2015

Tratamiento

Ante la presencia del caso identificado se hace posible llevar un tratamiento con las siguientes características:
Las intervenciones terapéuticas van dirigidas a los individuos que realizan duelos complicados. No existen recetas rígidas sobre cómo abordar el tratamiento del duelo complicado. No obstante, es posible reflexionar sobre las pautas generales de tratamiento.
El método terapéutico de elección es la entrevista psicológica, complementada o no con grupos de terapia o de apoyo, tan del gusto anglosajón y tan poco del mediterráneo.
Los principales elementos de intervención en el tratamiento del duelo complicado son los siguientes:
 • En primer lugar, revisar los criterios diagnósticos antes de empezar la intervención terapéutica para estar razonablemente seguros de que nos encontramos ante un duelo complicado y no ante una elaboración más o menos lenta o peculiar del duelo, pero en todo caso normal.
•Intentar identificar, si existen, los elementos desencadenantes o agravantes del duelo complicado (alcoholismo, disfunciones familiares graves, trastorno psiquiátrico previo, etc) para intervenir específicamente sobre ese elemento.
• Favorecer la aceptación de la realidad de la muerte del ser querido.
• Favorecer la reconstrucción del propio yo después de la pérdida, así como de las relaciones con los otros y el mundo.
• Potenciar las conductas adaptativas adecuadas y desalentar o desmontar las inadecuadas.
• Dotar al individuo de herramientas necesarias para afrontar el duelo y sus complicaciones. De entre las más importantes podemos destacar:
- Técnicas de relajación que alivien o favorezcan el control de la ansiedad y de los trastornos del sueño.
- Enseñar técnicas de detención del pensamiento para los casos de pensamientos recurrentes estériles.
 - Técnicas de autocontrol.
- Expresión de las emociones y facilitación del desahogo.
- Desarrollo de destrezas sociales que permitan recuperar o establecer amistades y relaciones que favorezcan la resocialización cuando ésta se haya perdido o deteriorado.
- Fomentar la recuperación de actividades de ocio o aficiones del doliente, que favorecen el bienestar y facilitan la vuelta a la vida normal.

Tratamiento de la esquizofrenia
Los síntomas de esquizofrenia suelen aparecer, por término medio, de 12 a 24 meses antes de que el paciente llegue a la consulta médica. El período de tiempo entre el comienzo de los síntomas psicóticos y el primer tratamiento, es decir, la duración de la psicosis no tratada, tiene relación con la rapidez y calidad de la respuesta y la gravedad de los síntomas negativos. Cuando el tratamiento se inicia precozmente los pacientes tienden a responder mejor y más deprisa. Sin medicación antipsicótica profiláctica, del 70 al 80% de los pacientes que han tenido un episodio de esquizofrenia vuelven a sufrir una recaída en los 12 meses siguientes. La medicación antipsicótica profiláctica continuada puede reducir las recidivas a un índice del 30% aproximadamente. 
Los objetivos generales del tratamiento son reducir la gravedad de los síntomas psicóticos, prevenir las recidivas de episodios sintomáticos y el consiguiente deterioro funcional y ayudar al paciente a alcanzar un grado óptimo de actividad dentro de lo posible. Los principales elementos del tratamiento son los fármacos antipsicóticos, la rehabilitación mediante servicios de apoyo comunitarios y la psicoterapia. 
Psicoterapia. El objetivo de la psicoterapia es establecer una relación de colaboración entre paciente, familia y médico, que enseñe al paciente a comprender y manejar su enfermedad, administrarse los medicamentos prescritos y afrontar el estrés de forma más eficaz. 
La calidad de la relación médico-paciente a menudo es un determinante mayor de los resultados del tratamiento. Una forma de abordaje corriente es la combinación de farmacoterapia y psicoterapia, pero existen pocas líneas maestras empíricas al respecto. La psicoterapia más eficaz probablemente sea la orientada a cubrir las necesidades básicas de tipo social del paciente, dar apoyo y educar respecto a la naturaleza de la enfermedad, así como promover actividades adaptativas, todo ello basado en la empatía y la comprensión dinámica de la esquizofrenia. Muchos pacientes necesitan apoyo psicológico empático para adaptarse a lo que a menudo es una enfermedad de por vida, que puede limitar sustancialmente la operatividad personal. En primer lugar es necesario hacer un diseño del tratamiento, enfocado a asegurar el acceso del paciente a las prestaciones necesarias, los equipos de tratamiento oportunos y un alojamiento seguro y asequible, condiciones éstas imprescindibles para abordar otros objetivos terapéuticos. 

martes, 24 de febrero de 2015

Referencias Bibliográficas

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lunes, 23 de febrero de 2015

Conclusiones


-          La dimensión discapacidad supone que muchas personas diagnosticadas de trastornos psiquiátricos graves (esquizofrenia, trastornos delirantes, trastornos graves de la personalidad, etc.) presentan dificultades para el manejo y desenvolvimiento autónomo en las diferentes áreas de la vida personal y social. Esta dimensión es la que justifica el destacado papel de la atención psicosocial y social en la atención comunitaria, la rehabilitación y el apoyo a la integración social de estas personas. El estigma, rechazo social y la insuficiencia de recursos de atención y soporte social entre otros interactúan con estas discapacidades incrementando el riesgo de desventaja social y marginación de estas personas, (aislamiento social, desempleo, pobreza, carencia de hogar, exclusión social). De acuerdo con las teorías de la vulnerabilidad, la rehabilitación de los trastornos psicóticos y, en particular, de la esquizofrenia requiere tener en cuenta la interacción del cerebro, la conducta y el ambiente, por tanto una atención integral a las personas que padecen estos trastornos debe incluir intervenciones a nivel biológico, psicológico y social. zubin y Spring (1977), proponen un modelo de vulnerabilidad integrador, se articula bajo tres tipos de variables: el ambiente externo, la conducta del individuo y el sustrato biológico.

-          La intervención en rehabilitación psicosocial se articula a través de un proceso individualizado que combina, por un lado, el entrenamiento y desarrollo de las habilidades y competencias que cada persona requiere para funcionar efectivamente en la comunidad; y, por otro lado, actuaciones sobre el ambiente que incluyen desde psicoeducación y asesoramiento a las familias hasta el desarrollo de soportes sociales destinados a ofrecer los apoyos necesarios para compensar o fortalecer el nivel de funcionamiento psicosocial del enfermo mental cró- nico (Liberman, 1988, 1993).


-          El proceso desarrollado con este caso durante el desarrollo del curso da cuenta del trabajo profesional de un psicólogo, en la búsqueda de soluciones ante situaciones específicas presentadas, con sintomatología como la de la paciente con la cual se trabajó, el uso de técnicas y procedimientos para llegar a un informe psicológico, el cual da cuenta de todo el proceso, haciendo un análisis exhaustivo de cada uno de los factores influyentes para la presencia de alteraciones a nivel psicológico y físico, para luego proponer estrategias que conlleven a la solución y tratamiento que mejoren la salud física y mental del paciente.